miércoles, 12 de junio de 2013

Santiago de Compostela, esa ciudad que amo

  Generalmente las cosas maravillosas siempre están a nuestro alrededor!

  Mi lugar de nacimiento es Padrón, pero la que yo considero mi ciudad siempre fue Santiago de Compostela. Estoy profundamente enamorada de dos ciudades, bueno de tres, pero una aun no le he visitado, de la otra ya os hablaré más adelante y como ya supondréis la que falta es mi Santiago.
 Puedo pasarme horas paseando por las calles y caminitos que nunca me cansaré de recorrerlos, es que cada día descubres algo nuevo. Solo en esta ciudad puedes mezclarte con los estudiantes en la zona nueva,  pasear entre turistas por la zona vieja y rodearte de verde en el campo. Ah y no nos olvidemos del edificio emblema de Santiago.
  Reconozco que me apasiona la zona vieja de este preciosa ciudad, todas sus piedras, todas sus calles, cada tiendecita, cada rincón, cada bar, cada restaurante... todo tiene un encanto especial pero sin duda lo que para mi lo más espectacular es la catedral, pero no la catedral, si no la mejor cara de la catedral, que no todos conocen. Pero de ella hablaré luego dedicándole el tiempo que se merece.
   Entre la zona nueva y la zona vieja está la alameda en la que siempre encontrarás gente paseando. Muchas veces parece que tiene vida propia. Siempre hay gente corriendo o haciendo ejercicio, viejecitos paseando, jóvenes tomando el sol cuando hace bueno. 
  Si la catedral es lo más fotografiado de Santiago, las Marías, en la alameda no se queda atrás. Esta llamativa escultura  que es un homenaje a dos entrañables santiaguesas que vivían en los cincuenta y sesenta. Por lo llamativas que resultan pocas son las personas que visitan Santiago, o incluso que vivan en Santiago, que no tengan una foto en la citada escultura, aunque no todos conocen la popular historia de estas señoras.
Estas dos hermanas,  Maruxa e Coralia, paseaban todos los días a las dos en punto de la tarde, de ahí el nombre de “Las dos Marías” o “Las dos en punto” , maquilladas y vestidas de forma y con colores estrafalarios para desentonar con el ambiente gris que abundaba en la ciudad.
   Por otra parte la Alameda también se llena de color y de alegría en las fiestas grandes, la Ascensión y el Apóstol. Da mucho gusto verla llena de gente, de niños, de color y vida. Con la noria a la cabeza de todas las atracciones que allí podemos ver. 
  Aprovechando que hablamos de verde os hablaré de algo que me llama mucho la atención en Santiago. Cuando salgo a pasear puedo hacerlo por los muchos parques que hay pero también hay verde de sobras por las huertas y casitas que hay a un paso de la mismísima catedral y delado del Río Sar, en el Sarela. Me encanta caminar por esos caminitos tanto por un lado del río como por el otro.
  
  De tanto pasear y caminar parece que entra un poco de hambre ¿No? Comer es una de las mejores cosas que se pueden hacer en Santiago, hay mil y un sitio donde comer bien. En la calle "O Franco" puedes encontrar muy buenos restaurantes como por ejemplo "Porta Faxeira" con un jardín interior para cenar en verano muy coqueto, de comida tradicional. También me gusta mucho la crepería "Cre-Cotte" de otro estilo distinto pero muy buena comida y ambiente. Resumiendo, hay miles de restaurante de todos los gustos y estilos.

  Antes dije que quería dedicarle más tiempo a hablar de la catedral y estoy pensando que si hablaré pero le dedicaré una entrada propia, que se lo merece mucho. Sé que hay muchísimas cosas más que decir de esta maravillosa ciudad, pero cada cosa a su tiempo. De momento para ir abriendo boca os dejo todo esto, espero sea de vuestro agrado, yo simplemente cuento mi humilde visión de esta ciudad que amo.

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