lunes, 23 de junio de 2014

¡¡Noticias frescas!!

   Muy buenas a todos y todas. Antes de nada quería perdón por este parón. Yo no quería, de verdad, pero es que aveces el día no tiene más horas. Pero si, me merezco un buen tirón de orejas.

   Os voy a explicar que he estado haciendo estos últimos meses. Al principio no he escrito por falta de, digamos que inspiración, yo me ponía a escribir pero tenía que borrarlo todo porque nunca me gustaba ni me parecía merecedor de ponerlo por aquí. Al final conseguí empezar a escribir algo que me gusta pero empezaron en casa a meterme en un follón que empezó a dejarme un poco sin tiempo. Tengo pendiente esa media entrada que tengo ahí esperando. Tengo que acabarla, prometo ponerme a ello ya mismo. Pero ahora voy a contaros que me tiene tan liada. 

   Hace tiempo que en casa venimos quejándonos del mal pan que traía nuestra panadera pero es que los que venían antes tampoco nos convencía mucho. Lo que pasa es que últimamente era bien, bien malo. Pero malo, malo.  Lo único que me da pena fue no sacarle una foto para que lo vieseis pero imaginaros una buena hogaza, de un kilo, bueno pues podías cogerla aplastarla y enrollarla como un rulo. Así, tan cual. Ibas a cortarlo y en vez de cortarse de encartaba. Y de sabor, de sabor no sabía a nada. No había por donde cogerlo. Entonces con estas empezó un vecino a traer pan y decidimos cogérselo a ver que tal era y bueno ya sabéis el refrán: "Más vale malo conocido que bueno por conocer". Era peor, mucho peor y el doble de caro. Yo como estudié panadería y pastelería y aunque solo me he dedicado a esta última decidía un día amasar y hacer un pan en casa. Les gustó tanto que llamaron al panadero para que no dejase más el pan y me pusieron a mi a hacerlo. Y como la batidora/amasadora que teníamos en casa no valía para anda aprovecharon y por mi cumpleaños me regalaron una preciosa Kitchen Aid azul cielo. Me dispuse a amasar y para mi sorpresa se me calentaba muchísimo y olía raro. Lo del olor es normal porque al ser la primera vez que funcionaba es normal que huela así pero lo de que se me calentaba ya no lo veía tan normal y me extraña porque me consta de que estas pequeñas máquinas son muy grandes y muy buenas. Por eso me la llevé a la tienda y tras tenerla un rato encendida y no calentarse tanto, claro no es lo mismo tenerla funcionando con masa a tenerla vacía, entonces me dijeron que la llevara a casa y si seguía calentando que me la cambiaban. Total que al final me la tuvieron que cambiar, por una roja. Lo que pasa es que no conseguía lograr el punto perfecto del pan. Pero todo esto os lo contaré en el nuevo blog de recetas, repostería y todo estes rollos que están ahora tan de moda. Que por cierto os dejo el nombre y el enlace a continuación


   Espero veros por allí también y prometo no descuidar este rincón que me encanta e intentaré escribir por lo menos una vez a la semana a poder ser los lunes, aquí. En "Las delicias de ALiS" escribiré cositas nuevas que yo vaya haciendo y experimentando, que experimentar también mola. Pues eso, estos días subiré una bonita entrada que tengo a medio escribir y otras que tengo pendientes también. Gracias por leerme.





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